Nuestros antepasados fueron capaces de adaptarse sabiamente al sofocante calor del estío cordobés con los medios que tenían a su alcance, desarrollando técnicas que aplicaron a múltiples facetas de la vida y de la cultura tradicional cordobesa: la arquitectura, el arte, la ganadería, la agricultura… conocimientos que se fueron transmitiendo de padres a hijos a través de generaciones, y así han llegado hasta nuestros días. Esta filosofía también tiene su reflejo en la gastronomía. Por ello, no debe extrañarnos que en estas fechas veraniegas, en los hogares cordobeses actuales sea muy frecuente la preparación de multitud de platos fríos con base vegetal, platos refrescantes, vitamínicos, que ayudan a recuperar los minerales que el organismo pierde con las altas temperaturas.





















